Aglais io (Linnaeus, 1758)

Aglais io (Linnaeus, 1758) es una especie de mariposa diurna que pertenece a la familia de las Nymphalidae. Se extiende por Europa, alcanzando por el N el S de Escandinavia, y por la Asia templada alcanzando Japón por el E. Además, a finales del siglo XX se introdujo en Norteamérica (Canadá). En la Península Ibérica, donde se conoce popularmente en castellano como «Pavo real», está distribuida principalmente por la mitad N (incluyendo toda Galicia), estando casi ausente de la mitad S.

Aglais Inachis io

Este lepidóptero es fácilmente identificable en su etapa adulta (imago) por su vistoso colorido. Su envergadura es de 50-60 mm y la longitud de su cuerpo es de 18-26 mm. La superficie dorsal de sus 4 alas es de un color rojo-óxido fuerte, con un borde marrón tiznado y 4 ocelos (manchas con apariencia de ojo) en los extremos. Los ocelos de las alas delanteras se componen de círculos concéntricos de tonos azules, púrpuras, negros y amarillos pálidos, mientras que los ocelos de las alas traseras son bicolores, con tonos azules y negros. Sigue leyendo

Phalacrocorax carbo (Linnaeus, 1758)

El conocido en castellano como «Cormorán grande», Phalacrocorax carbo (Linnaeus, 1758), es una especie de ave del orden Suliformes que pertenece a la familia Phalacrocoracidae. De distribución prácticamente mundial, se puede encontrar en zonas templadas, subtropicales y tropicales tanto del hemisferio N como del S: Eurasia, África, Groenlandia, las costas atlánticas de Norteamérica y Oceanía. En general se reconocen 6 subespecies de P. carbo, aunque algunos biólogos las consideran lo suficientemente diferenciadas como para elevarlas taxonómicamente a especies. Son las siguientes:

  • Phalacrocorax carbo subsp. carbo (Linnaeus, 1758): la subespecie nominal, se encuentra principalmente en las costas atlánticas, desde Groenlandia y la costa E de Norteamérica hasta el N de África, anidando principalmente en las provincias marítimas de Canadá. Es la más común en la Península Ibérica.
  • Phalacrocorax carbo subsp. novaehollandiae (Stephens, 1826): vive en las aguas de Australasia.
  • Phalacrocorax carbo subsp. sinensis (Staunton, 1796): habita desde el W de Europa hasta el E de Asia.
  • Phalacrocorax carbo subsp. maroccanus (Hartert, 1906): se encuentra en el NW de África.
  • Phalacrocorax carbo subsp. lucidus (Lichtenstein, 1823): vive en las costas del África subsahariana.
  • Phalacrocorax carbo subsp. hanedae (Kuroda, 1925): propia de Japón.

Phalacrocorax carbo

En la Península Ibérica se pueden encontrar ejemplares de la subespecie sinensis (procedentes del W de Europa), invernante muy frecuente y numeroso en nuestras costas, de la subespecie lucidus, procedentes del N de África, y de la subespecie carbo, la mas común, procedentes de las Islas Británicas. En Galicia, donde se conoce en gallego como «Corvo mariño real», su población invernante -asociada a hábitats de agua dulce- se estima en más de 4000 individuos, aproximadamente un 5% del total de invernantes en territorio español. La gran mayoría de estos individuos proceden del centro y N de Europa: Reino Unido, Holanda, Dinamarca, Suecia, etc. Tras nidificar en esas zonas y terminar de criar entre agosto y septiembre, vienen aquí a pasar el invierno y vuelven a sus lugares de origen cuando empieza la primavera.

Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo

Históricamente, el cormorán grande era una especie que venía a la Península Ibérica a pasar sólo el invierno (de septiembre a octubre) a nuestras costas y aguas continentales. En los años 60 y 70 del siglo XX estuvieron en peligro de extinción tras ser intensamente cazados porque eran considerados perjudiciales para la pesca, y apenas llegaban a España un millar de ellos cada temporada. Tras dejar de ser cazados, sus poblaciones nórdicas se recuperaron y así en nuestros días nos visitan todos los años unos 75000 individuos, cifra que parece aumentar lenta y progresivamente. Además, desde hace unos cuantos años se ha asentado puntualmente como reproductor en embalses del interior. No obstante, el hecho de su expansión unido a que su dieta consiste en buena medida en peces con interés pesquero, ha vuelto a generar en el hombre un fuerte rechazo a su presencia, llegando incluso a ser acusado -falazmente- de ser una especie invasora que hay que eliminar. En esa coyuntura, responsabilizado el cormorán grande por el descenso en las capturas de los pescadores de río (en especial salmónidos), el gobierno del Principado de Asturias (comunidad autónoma vecina oriental de Galicia) lleva permitiendo desde hace años la matanza de cormoranes presionado por algunas sociedades de pesca deportiva. Según datos de la propia Administración, y a fecha de diciembre de 2022, se han exterminado más de 3500 aves desde 2005, que fue cuando empezaron las matanzas «legales». Este número se queda muy corto porque no contabiliza los ejemplares no recogidos tras la caza: aquellos que huyeron heridos o cuyos cadáveres no pudieron ser recuperados. En todo caso, este cormorán es el chivo expiatorio que difumina los verdaderos motivos de la escasez de peces, como la contaminación de los ríos, el uso ganadero y agrícola de éstos, las captaciones de agua, la alteración de los caudales, el aumento de las licencias de pesca o la introducción de auténticas especies invasoras como el cangrejo americano o la perca americana (o black bass, introducida por los propios pescadores) que encima sirven de fuente de alimento a los cormoranes. Todos ellos, elementos que sí impactan al medioambiente de manera decisiva y que son obra en exclusiva del humano.

Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo

El cormorán grande es un ave de gran tamaño, mayor y más robusta que el cormorán moñudo o Phalacrocorax aristotelis (Linnaeus, 1761), la otra especie de cormorán presente en la Península, si bien el moñudo es un cormorán totalmente marino que no penetra en los ríos. Volviendo al cormorán grande, mide 70-100 cm de de longitud y 120-160 cm de envergadura, con 2-4.5 kg de peso, habiendo una gran variación de talla entre las diferentes subespecies de su muy amplia área de distribución. Los machos suelen ser mayores y más pesados que las hembras. Tiene el cuello largo y grueso. El pico, de un color grisáceo más o menos claro y con la base amarillenta-anaranjada, es fuerte, con un gancho muy pronunciado en la punta que le sirve para sujetar firmemente las presas y las fosas nasales fusionadas. En la base de la mandíbula inferior presenta una zona sin plumas que alcanza casi los ojos, de color claro. Sus patas están retrasadas respecto al resto del cuerpo, lo que ocasiona que caminen en tierra de forma extraña en tierra, como los patos o a saltos, y son gruesas, negras, con las tibias emplumadas y los pies palmeados. Cola larga en forma de cuña, con las plumas puntiagudas. El plumaje, sin dimorfismo sexual, es negruzco con brillos e irisaciones azuladas o verdosas, siendo característica una mancha blanquecina en la garganta y a los lados de la cara, y unas plumas coberteras bronceadas. La coloración y brillo de las plumas del dorso hace que parezcan escamas. Durante el periodo reproductor el plumaje de la cabeza se vuelve más claro y vistoso. El plumaje de los juveniles es parduzco, con la zona ventral más clara que la dorsal, a veces blanquecino, con muslos y flancos más oscuros, con un moteado blanquecino en cabeza, cuello y pecho. Iris de gris marrón a azul verdoso. Los inmaduros exhiben tonos intermedios que se van oscureciendo, pero ya tienen un iris verde esmeralda como los adultos. Las subespecies no nominales de P. carbo que se encuentran en la Península Ibérica (sinensis y lucidus), se diferencian por tener la primera manchas blancas en el rostro, garganta y nuca, manchas que en la segunda aparecen unidas formando una de mayor tamaño que recorre el mentón, garganta, cuello y pecho.

Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo

En cuanto a su reproducción, las parejas suelen ser son monógamas, reuniéndose en años sucesivos. La época de cría varía en función de la situación geográfica, ocurriendo en nuestras latitudes (hemisferio N) entre abril y junio principalmente. Los machos eligen y defienden un territorio de anidación, y se exhiben mediante el aleteo para atraer a las hembras a su lugar de anidación: levantan las puntas de las alas hacia arriba y hacia afuera, ocultando y exponiendo alternativamente las manchas blancas que tienen en los muslos. Aunque es un ave habitualmente bastante silenciosa, emite varios tipos de sonidos guturales en sus colonias de cría, algunos de ellos para comunicarse la pareja. Las parejas también se acicalan entre sí, entrelazan sus cuellos y realizan otras demostraciones de su unión en contextos específicos. Ambos construyen el nido, sobre todo en repisas y oquedades de acantilados costeros o sobre árboles grandes, ocasionalmente tierra adentro. Es un nido que puede llegar a ser de gran tamaño, integrado por materiales como algas, plumas, ramas, hierbas y excrementos, pudiendo ser reutilizado y reformado en años sucesivos. La puesta, realizada entre abril y junio, consiste típicamente en 2-4 huevos de color azul verdoso, que tras ser incubados entre sus pies y sus senos tanto por la hembra como por el macho, eclosionan a los 28-31 días. Si se pierde una nidada a principios de la temporada, los progenitores intentarán volver a formar otra. Los pollos, que se alimentan introduciendo su cabeza en el pico de sus progenitores y tomando el alimento que ellos regurgitan desde la bolsa faríngea, compiten por el alimento: las más fuertes se alimentan más y aunque la más pequeña a menudo muere en pocas semanas, la tasa de supervivencia del resto suele ser alta. Las causas más comunes de muerte de los pollos son la exposición a los elementos, la depredación, la inanición y las caídas del nido. Aunque los pollos abandonan el nido al mes de nacer, son cuidados por sus progenitores unas 4 semanas más hasta que pueden volar. Es común que en grandes colonias las crías se reúnan en guarderías después de dejar el nido, si bien los padres aún las siguen reconociendo en esas congregaciones. Alcanzan la madurez sexual a los 4-5 años de edad. El cormorán grande salvaje más longevo registrado tenía 22 años, pero lo normal es que su esperanza de vida no supere los 15.

Phalacrocorax carbo

The Birds of Great Britain, Vol.1 (Londres, 1862-1873)
John Gould
Fuente: New York Public Library (digitalcollections.nypl.org)

Phalacrocorax carbo

Animal pesado al que le cuesta levantar el vuelo desde el agua, el cormorán grande vuela aleteando de forma estable pudiendo alcanzar altas velocidades (hasta 90 km/h), frecuentemente a ras de agua para aprovechar el denominado «efecto suelo», con algún planeo o vuelo circular ocasional. Como animal gregario que es, puede también volar con otros individuos en fila o en la típica formación de V. Mayoritariamente piscívoro, se alimenta de un amplio espectro de peces, crustáceos, moluscos, etc., tanto marinos como de agua dulce, sintiendo predilección por las anguilas (fácilmente engullibles). Nada con sólo una cuarta parte de su cuerpo emergida, sumergiendo la cabeza con frecuencia para localizar peces, a los que persigue nadando o -más frecuentemente- buceando con las alas pegadas al cuerpo e impulsándose con sus grandes patas palmeadas. Es entonces cuando despliega su habilidad más destacada, el buceo, realizando con gran agilidad inmersiones de largo recorrido y duración (hasta 30 segundos o más), bajando a profundidades considerables (hasta 20 m aproximadamente), pero siempre sin alejarse demasiado de la costa. En ocasiones varios individuos pueden colaborar para acorralar y pescar a sus presas con mayor eficiencia. Una vez hecha la captura, emerge a la superficie para engullir sus capturas. Al igual que otros cormoranes, su plumaje es permeable para facilitar la inmersión, por lo que suele vérsele extendiendo sus alas al sol y al viento para secarlas y al mismo tiempo regular el volumen de sus sacos aéreos. A pesar de lo popularmente difundido, sí engrasan regularmente su plumaje con la secreción de una glándula, siendo la especial estructura de las plumas la que permite que éstas puedan absorber agua para reducir la flotabilidad. Como todos los cormoranes, son diurnos, acudiendo al agua sólo para alimentarse. A diferencia de otras aves acuáticas, no descansan sobre el agua, siempre lo hacen en tierra buscando lugares elevados y seguros como rocas, ramas, árboles o cables eléctricos. Los principales depredadores naturales de los huevos y las crías del cormorán grande son los cuervos y las gaviotas, mientras que los ejemplares más jóvenes -a veces los adultos- pueden ser cazados por águilas, halcones y zorros.

Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo

Vive en bahías y estuarios próximos a la costa, en acantilados, islas rocosas e islotes, marismas, puertos, lagos interiores, cauces de ríos, arrozales, embalses del interior… En casi cualquier lugar con masas de agua en las que haya suficiente cantidad de peces.

Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo

Sinónimos y taxones infraespecíficos de Phalacrocorax carbo (Linnaeus, 1758):

  • Australocorax gregorii (De Vis, 1905)
  • Carbo cormoranus (Meyer & Wolf, 1810)
  • Pelecanus carbo (Linnaeus, 1758)
  • Phalacrocorax carbo subsp. carbo (Linnaeus, 1758)
  • Phalacrocorax carbo subsp. hanedae (Kuroda, 1925)
  • Phalacrocorax carbo subsp. lucidus (Lichtenstein, 1823)
  • Phalacrocorax carbo subsp. maroccanus (Hartert, 1906)
  • Phalacrocorax carbo subsp. novaehollandiae (Stephens, 1826)
  • Phalacrocorax carbo subsp. sinensis (Blumenbach, 1798)
  • Phalacrocorax carbo subsp. sinensis (Staunton, 1796)
  • Phalacrocorax gregorii (De Vis, 1905)

Chalcides striatus (Cuvier, 1829)

Chalcides striatus (Cuvier, 1829) es una especie de reptil perteneciente a la familia de los Scincidae. Los escíncidos son una familia de saurópsidos (=reptiles) escamosos, y el grupo más diverso de los lagartos. Conocido en castellano como «Eslizón tridáctilo ibérico», se distribuye ampliamente por gran parte de la Península Ibérica, exceptuando algunas provincias mediterráneas (gran parte de Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón), Teruel y Cuenca, y además por la costa mediterránea de Francia y por Liguria (Italia). En Galicia, donde se conoce en gallego como «Esgonzo común», puede encontrarse en las 4 provincias, incluyendo las islas costeras atlánticas. Aunque en general no es una especie en peligro, C. striatus sí es una especie protegida y está incluida en listados como el del «Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas» o el del anexo III (Especies de fauna protegidas) del «Convenio de Berna» (1979).

Chalcides striatus

Es un lagarto de tamaño medio que puede alcanzar los 34 cm de longitud total en los machos y 43 cm en las hembras, y de un aspecto serpentiforme dado por unas llamativamente pequeñas extremidades. Su color en la zona dorsal del cuerpo y en la cola es generalmente oliváceo o bronceado, a veces grisáceo, siendo en la zona ventral es más claro con tonos uniformes grisáceos. Sigue leyendo

Pelophylax perezi (López Seoane, 1885)

La «Rana común», «Rana verde», o «Rana verde ibérica», Pelophylax perezi (López Seoane, 1885), es una especie de anfibio anuro perteneciente a la familia Ranidae. Se trata de un endemismo de la Península Ibérica y del S de Francia, que además ha sido introducido en las Islas Baleares, Islas Canarias (excepto en El Hierro y Lanzarote), Azores y Madeira. En Galicia es abundante en las 4 provincias que integran la autonomía. La última publicación de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) de 2009, evalúa su estatus de conservación como «LC» (Least Concern en inglés), es decir, especie bajo «Preocupación menor».

Pelophylax Rana perezi

Es una rana de tamaño mediano, de hasta 11 cm de longitud total en las hembras, aunque las tallas más habituales son 7-8 cm. La coloración es muy variable, dominando los tonos de fondo verdoso y pardo con manchas negras, llegando a ser casi negra en algunos ejemplares. Los colores son más vivos en la parte anterior del cuerpo y se van oscureciendo conforme nos acercamos a la posterior. Es habitual la presencia de una línea vertebral clara, verde o amarillenta, que recorre todo el lomo desde la punta del hocico hasta casi hasta el ano. También destaca la presencia de 2 líneas glandulares algo elevadas, de color dorado o pardo, situadas en posición dorsolateral, que, partiendo de cada ojo, terminan su recorrido en el punto en que se insertan las patas traseras. Sigue leyendo

Trithemis annulata (Palisot de Beauvois, 1807)

Trithemis annulata (Palisot de Beauvois, 1807) es una especie de libélula que pertenece a la familia de las Libellulidae. Es originaria de África, donde es abundante por todo su territorio excepto en las en áreas con bosques tropicales cerrados. Ya en el siglo XIX se registró su presencia en Europa, con referencias en Cerdeña, Sicilia, Italia continental y Chipre, pero no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando inició una verdadera expansión por el mediterráneo europeo. En España fue citada por primera vez en 1978, en la provincia de Córdoba. En la década de 1990 penetró en Francia (primera cita en Perpignan en 1994) desde el S de España y el S de Italia, y luego en los Balcanes desde Grecia y Turquía. En la Península Ibérica, donde inicialmente había limitado su presencia a la mitad S y a la zona mediterránea, colonizó a principios del siglo XXI nuevas zonas como Galicia (primera cita en 2002), Navarra (primera cita en 2010) o Guipúzcoa (primera cita en 2014). Indudablemente el aumento global de las temperaturas, unido a su adaptabilidad y a su competitividad, favorecerá y ampliará esta expansión.

Este odonato (orden Odonata, que significa dientes en la mandíbula) es un insecto relativamente robusto y de tamaño medio, con unas dimensiones para los machos de 22-24 mm de abdomen (34-36 mm de longitud total) y 52-60 mm de envergadura (medida la del ala posterior, la mayor), y para las hembras un abdomen similar y 56-64 mm de envergadura. Las libélulas (suborden Anisoptera, alas anteriores y posteriores desiguales) son paleópteros, es decir, no pueden plegar las alas en reposo sobre el abdomen, a diferencia de los caballitos del diablo (suborden Zygoptera, alas anteriores y posteriores muy similares) que sí pueden. Sigue leyendo